Fotografía: Propiedad del autor
Es raro el amor,
es un monstruo que nos aguijoena y luego nos abandona en el basurero,
a merced del idealismo, del vacío, de la adicción.
Es tan raro el amor: un fenómeno neuronal dicen los que fríos observan la vida tras el cristal;
una tragedia dicen las que mueren de amor al encontrar el camino al suicidio,
la mejor de las drogas digo yo, cuando después del beso viene la euforia
y arde mi piel.
Es raro el amor: un beso cálido, el último abrazo,
una palabra flotando en la habitación del hotel,
en el callejón solitario, en el asiento trasero del auto,
en las azoteas de esta ciudad.
Es imperfecto el amor, insólito viene de improviso: puede dejarnos en silencio,
arrancarnos un grito, un lamento, una sonrisa impertinente en medio del comedor,
en medio de un cementerio de muecas sombrías.
Es extraño y raro el amor: una bomba de adrenalina,
un impulso para seguir con la vida, incluso
una ironía que nos indica el camino a la locura.
A veces pienso en el amor como un mito,
es uno, sus tonos, sus matices, su brillo
cambian de acuerdo al monstruo que soy y al monstruo al que amo,
es uno con el que comparto los besos, es otro con los suspiros y
es diferente cuando me tragan los silencios, esos espacios de tiempo
en los que nos observamos y nos reconocemos.
Es loco el amor, puede llevarnos a las cenizas,
o transformarnos e mpulsarnos
para estallar la bomba que termine con este infierno.
Fotografía: Rosemary Arevalo
Pasa el viento en las calles
igual que los enamorados
los tranvías y la vida...
Oto Rene Castillo
Pasa todo
Los caminos,
los que se aman y los que no se aman.
Los locos.
Los que gritan el tiempo a orilla de una calle
los pájaros
la música a través de la ventana
el recuerdo en la bolsa de marca
el cigarrillo
el temblor en mis piernas
los pensamientos inútiles
y los furtivos.
Las ideas que crecen en las manos encerradas de todos.
La palabra vacía.
La que dice algo
o mucho
o demasiado
la que es solo tumulto
la que hace tiritar los labios.
Pasa.
Si, todo pasa.
El silencio
la luz,
los enemigos
los amigos
los amores de junio
los de mayo
los de cualquier estación
y los que pronto se olvidan,
ĺos amores fugaces.
El orgasmo
el abrir y cerrar de ojos.
Los versos,
la metáfora
todo pasa
entre un ir y venir a ninguna parte
entre un olvido
y la mañana siguiente
Tomado del libro Ciudad Inversa
.
Fotografía: Propiedad del autor
Nos compromete el grito
Buenos días sindicatos, buenos días socialistas,
buenos días trotskistas y seguidores de Gramsci.
Buenos días populistas y proletariado.
Buenos días campesinos, buenos días campesinas,
buenos días científicos, intelectuales,
lideres, zapateros, ebanistas, y poetas.
Buenos días amas de casa, anarquistas,
historiadores, niños, niñas,
buenos días marxistas, emos y punks.
Buenos días dramaturgos, actores, músicos, y orejas.
Buenos días docentes, buenos días artistas
buenos días estudiantes, feministas, taxistas
escultores, camareros e incrédulos.
Bienvenidas ratas, bienvenido sol,
bienvenida piedra, zanates, seudo derechos humanos
garrotes e infiltrados:
Estamos todos reunidos aquí
porque en casa presidencial
hoy amaneció gobernando una cucaracha.
Camaradas puristas del lenguaje,
no pediré disculpas por el panfleto
porque desde los estercoleros de New York
se promueve la sangre,
residimos en el lugar que habita el hombre,
convivimos en el lugar donde lapidan al hombre
y no queremos más hijos para llorar,
nos compromete el grito,
nos compromete la luz que se dispara
desde los fusiles de nuestras gargantas
desde la gallardía de sabernos todos hijos de la carne,
dioses de carne.
Pedimos pan y nos dan hambre,
pedimos respeto y nos proveen soborno.
No doblaremos las rodillas,
no es tiempo de orar,
no esperaremos que crucifiquen nuestra opinión
para que resuciten nuevas democracias,
en nuestras manos la esperanza de levantar la vida
y honrar la sangre de los que hundieron
el anhelo como anzuelo a la tierra,
aferrados al consuelo de devolvernos la esperanza.
Los que custodiamos los sueños en las noches baldías
no instigaremos en el llanto de las madres que hacen patria
con los nombres de sus hijos muertos.
¿Quién amará al hombre con su destello verduzco de azufre?
humanoides mercenarios de humanos,
líderes de un sol que no sabe alumbrar,
melodías tristes son las marchas tras sus pasos
con la furia incesante en cada pie,
con la madrugada reciclada en los ojos
y un ataúd de paisajes por derribar.
¿Quién habitará a este hombre?
Selva de carne atravesada por la desgracia de lo insuficiente
licántropo de ciudades hundidas bajo sus huellas
ave fénix que la muerte vencerá
ante la desgracia de llevar a cuestas un precio.
¿Quién pereció en este hombre?
¿La bondad, la esperanza en lo verdadero?
Avanza con armas el humanoide, animal de vértigos
criatura extraña y rebelde,
domesticada por el lujo, por la avaricia,
por el poder y el descaro



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